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  1. Barrio de Soacha, en Bogotá.

  2. Diego Alberto Tamayo Garcera, 27 años, desempleado. Desapareció el 23 de agosto del 2008, fue asesinado 3 días después en Ocaña. Un familiar de Diego, que era médico forense lo reconoció en unas fotos de medicina legal, su madre recuperó el cuerpo un mes después.

  3. Estiven Valencia, 16 años. Desapareció el 6 de febrero del 2008 en Soacha, Bogotá. Asesinado dos días después por el ejército colombiano en Ocaña. Su familia recuperó el cuerpo 9 meses mas tarde. La madre de Estiven no pudo costear el servicio funeral y traslado a su hijo envuelto en bolsas negras en auto hasta Bogotá.

  4. Recamara de Julián.

  5. Julián Oviedo Monroy, 19 años. Se dedicaba a la construcción. Desaparecido el 2 de marzo del 2008, asesinado 1 día después por el ejército colombiano. Su cuerpo fue recuperado 6 meses más tarde en una fosa común en Santander, Colombia a 16 horas de Bogotá.

  6. Francisco Rojas, 33 años. Desaparecido en Bogotá el 18 de agosto del 2005. Hasta la fecha no se ha sabido nada de él.

  7. Jader Andrés Palacio, 20 años. Desapareció el 23 de agosto del 2008. Fue asesinado dos días después por el ejército colombiano. La familia recuperó su cuerpo de la fosa común un mes después en Santander, Colombia. A los 3 días de su funeral en Bogotá, nació su hijo.

  8. Fair Leonardo Porras Bernal, 26 años. Desapareció el 8 de enero del 2008, fue asesinado por el ejército colombiano a los 3 días de su desaparición. Fair nació con una deficiencia mental a los 26 años tenia la edad neurológica de 9 años. El informe de defunción del ejército decía que era un líder de una peligrosa banda de asesinos y narcotraficantes, muerto en combate. Su familia recuperó el cuerpo de la fosa común a los 8 meses de su muerte. En el juicio levantado contra el ejército por el homicidio de Fair, el reclutador que lo raptó declaró que recibió 100 dólares por el que apodaban "el bobito¨.

  9. Mario Alexander Arenas Garzón, 23 años, se dedicaba a la carpintería. Desaparecido el 15 de enero del 2008 en Bogotá, asesinado el 17 de enero por el ejército colombiano. Por trámites recuperaron el cuerpo de Mario hasta el 16 de diciembre del 2008; fue enterrado en Bogotá. Mario murió por un disparo en la cabeza a menos de 40 cm.

  10. William Murad, 41 años. Desaparecido el 28 de julio del 2001 en Bogotá, no se volvió a saber nada de él; días después un paramilitar apodado el gato fue visto conduciendo el carro con el que desapareció William.

FALSOS POSITIVOS

COLOMBIA 2009

Los viajes los empezamos desde la ventana. Parecería que fueran puertas invisibles que nos permiten estar un poco adentro, un poco afuera. Así es que comienzo este relato desde una ventana en Bogotá. La habitación, cálida y con recuerdos familiares en la pared. El motivo de mi visita, documentar la desaparición de Estiven Valencia de 16 años. Su madre, una señora delgada, morena, se asoma al barrio de Soacha y la mirada se va alejando hacia la tristeza...

Estiven es uno de los cientos de jóvenes llamados "falsos positivos": desapariciones a manos del ejército colombiano, luego declaradas como bajas de guerrilleros en combate, ocurridas desde 2001. Por cada guerrillero (positivo muerto), los soldados recibían incentivos económicos, días libres y ascensos. Así, empezaron a secuestrar varones de 15 a 30 años, en los barrios más pobres de Colombia. Los enviaban a diferentes partes del país (la mayoría a Ocaña, una ciudad al norte), los asesinaban y los presentaban como guerrilleros muertos.

Sentada en un sillón azul, la madre de Estiven va cambiando su tono de voz, como si su aliento no alcanzara para continuar el relato. "Llegamos de noche, llovía. Medicina legal de Ocaña no tenía gente que nos ayudara a sacar a mi hijo (de una fosa común), lo hicimos mi hija, yo y el señor que cuidaba el terreno. Empezamos a cavar y salió un cuerpo. Les ponen una bolsa para separarlos y luego echan tierra y luego ponen otro cuerpo; así sucesivamente. Estivito era el tercero, lo tuvimos que rociar con químicos y esperar tres horas para poder acercarnos... lo reconocí por una cicatriz en la frente. Después de 9 meses, por fin tenía a mi hijo conmigo."

La familia viajó con el cuerpo envuelto en bolsas las 16 horas de regreso a Bogotá ya que no tenía dinero para un ataúd. Estiven fue enterrado al día siguiente.

Estuve en varias casas escuchando las historias de estos jóvenes. Pienso mucho en aquel viaje de 16 horas, en el miedo que pudieron sentir, en el viaje de los padres (y en mi propio viaje) y en lo que la memoria significa. Más, cuando el viaje no quiere decir encontrar el camino de regreso a casa.

Estos jóvenes, eran delincuentes… no estaban precisamente recogiendo café en una finca.
Presidente Álvaro Uribe

Martes 8 de septiembre del 2008.
Rueda de prensa, sobre falsos positivos en Bogotá, Colombia.